El cazador del arco iris. novela

EL CAZADOR DEL ARCO IRIS (Narrativa)
Autor Ramón Fernández Palmeral
Alicante (España)
Editado por Amazon USA
Pedidos a :
http://www.amazon.es/El-cazador-del-arco-iris/dp/1517221919
SINOPSIS: “El cazador del arco iris”

Los habitantes de esta humilde aldea de Acebumeya eran conocedores de un gran secreto.
Un guardia civil despierta de la muerte y recuerda a través de varios narradores su vida. Había nacido en 1920 y falleció en 2004, a los 84 años. Utilizando el recurso de la leyenda del arco iris, cuyo poder es el secreto de la novela. El guardia civil José Ramón Fernández ha regresado y despertado del más allá, y con ayuda de 4 ó 5 narradores, el destinatario de la narración (el narratario) es su hijo Ramoberto que recibe el mensaje de esta obra narrativa, más que biografía o novela de ficción, y es quien escribe lo que le cuentan los diversos narradores.
Se inicia la narración cuando el guardia civil despierta en su aldea de nacimiento en Acebumeya (Málaga) en 2015, aldea de ficción que al modo de Yoknapatawapha de Faulkner o la Región de Juan Benet, se utiliza como lugar mítico narrativo, para evitar implicar a los vecinos reales de su verdadera aldea. La aldea de Acebumeya fue desalojada por la Guardia Civil en tiempo de maquis en 1948, luego regresaron algunos vecinos hasta 1965 en que la abandonaron hasta que quedó hecha escombros, y en 2003 vuelta a reconstruir hasta nuestros días, dedicada al turismo rural.
Con apoyos del realismo mágico, la prosa-poética del narrador, investigaciones narrativas novedosas, más las leyendas del lugar, las supersticiones y el mundo de los espíritus que habitan allí se consigue un interés y un suspense, que hace que el lector se interese constantemente por lo que va a suceder en los 90 apartados en que se divide la obra narrativa de 414 páginas.
Con el trasfondo de los miembros de la familia de los Simontes, se consigue una distraída saga por donde aparecen extraños personajes con anécdotas sorprendentes, propias de gentes ingenuas y en, cierto modo, ignorantes. Unos tiempos sin luz, eléctrica, teléfonos y otras comodidades que chocan brutalmente con la mentalidad del lector actual. Los Fernández es que es mezcla de reprobadores castellanos y moriscos andaluces.
El tiempo de la obra narrativa transcurre en una semana en un cortijo aislado del Mayarín (Axarquía malacitana) en junio de 1995, y los tiempos históricos se remontan al siglo XVI, con la batalla del Peñón de Frigiliana de 1569, pasando por la Guerra del Norte de África con el héroe de Nador y su desaparición en 1923, la II República, la guerra civil donde el narrador estuvo como soldado con los nacionales, porque era de la Quinta del Biberón, la represión franquista, los maquis de Ciudad Real y Sierra de Almijara en Frigiliana, la dictadura de Franco, la Transición, la democracia, la terrorismo de etarra, el 23 F y otros asuntos de relevancia histórica.
El final se cierra con una revelación sorprendente y la marcha del espíritu, fantasma o como se le quiera llamar del guardia civil, que regresa otra vez al más allá por donde se había colado, por un sector del arco del tiempo y del espacio.
COMENTARIO EN LA CONTRAPORTADA

El cazador del arco iris es una obra narrativa con elementos poéticos y cierto realismo mágico, es la saga de familia de “Los Simontes”, unos vecinos de Acebumeya (Málaga), la aldea donde suceden cosas extrañas, rodeadas de un mundo mágico y supersticiones, alcanza cotas de un lirismo inusual en estos tiempos de literatura de consumo. Combina curiosas anécdotas con reflexiones filosóficas y análisis subjetivos de un tiempo pasado, donde no existían medios de comunicación como los teléfonos móviles, ni electricidad, ni otras comodidades actuales.
El narrador es un vecino que ha vuelto a la vida de los sentidos y al recuerdo de su biografía desde su nacimiento hasta su vejez, poeta de la palabra, pero también es un historiador ocasional que nos aproxima a los moriscos que vivieron en Acebumeya y Frigiliana del S. XVI, repasando la Guerra del Norte de África en el Rif y Melilla, la II República, la dictadura de Franco y la dura posguerra vivida por un Guardia Civil, el maquis, y la democracia de las luces en color al final de terribles años en blanco y negro.
Con un estilo ameno y prosa de fácil lectura, el narrador nos va sorprendiendo continuamente en un mundo propio donde nada es lo que parece, ni parece lo que es. Dilata al máximo su capacidad de percepción de la realidad y de la observación llevando a cabo un análisis de su entorno familiar y mental con una investigación profunda de las posibilidades del lenguaje y los giros narrativos donde aparecen otros narradores, lo que da a la obra una segunda perspectiva.
Ramón Fernández es un gran seguidor de las obras de Marcel Proust, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Julio Cortázar, José Luis Borjes, Mario Vargas Llosa, y del realismo mágico hispanoamericano. Así como de Juan Benet. Aldecoa, Camilo José Cela. Ana María Matute, Miguel Delibes, Julio Llamazares… De todos estos autores hay referencias en la obra que anunciamos.

PRÓLOGO para EL CAZADOR DEL ARCO IRIS

No hace falta rescatar del olvido, ni hacer revivir de los rescoldos y de las cenizas de la selva amazónica a Macondo, la aldea perdida de Gabriel García Márquez.
Mucho más cerca, donde habita el arco iris, se encuentra la aldea de Acebumeya que aparece como por arte de magia y con todo lujo de detalles en el fondo de un profundo valle, al lado de un arroyo, en el cruce de caminos hacia la ruta de la miel, al sur cardinal de Málaga, Reconstruida piedra a piedra con los latidos del corazón y los retazos de la memoria de Ramón Fernández Palmeral.

Generaciones enteras de gentes trabajadoras y honradas, hombres y mujeres que vivieron en este lugar, irán apareciendo ante nuestros ojos, tomando forma individual, con sus rostros curtidos, con sus pasiones y sueños, con sus penas y alegrías, con sus increíbles historias y destinos de la pluma de Ramón Fernández Palmeral.
Al igual que el coronel Aureliano Buendía recordó frente al pelotón de fusilamiento toda su vida y la historia de sus antepasados, como iluminado por un relámpago vertiginoso de una luz azulada y fantasmagórica que hizo aparecer ante él a su querida aldea de Macondo, y su memoria quedó arrasada por una desbandada de metáforas turbulentas, que arrastraron su alma hasta llevarlo a un abismo insondable de amores imperecederos, y de emociones incontrolables , que le sumergieron en la noche de los tiempos más aciagos y remotos .
Un siglo después el militar guardia civl José Ramón Fernández aparece como por hechizo, como la proyección de un sueño fantástico, que servirá para hacer revivir a su aldea de Acebumeya, para que de nuevo, ese glorioso tiempo en que sus antepasados habitaron en ese mágico lugar vuelva a ser recordado por todos.
Fue en esa época en que la aldea tuvo más de cien vecinos, una escuela, una alberca, un manantial y muchos bancales, cuando vivió allí la familia de los Simontes, toda una honorable saga de gente buena, una generación en que los padres inculcaban a los hijos, el respeto y la obediencia a los mayores, la humildad, el temor de Dios y el amor a la Naturaleza.
Uno tiempo en que los hombres tenían honor y palabra, en los que tenía más validez un apretón de manos para cerrar un trato, que la firma de un notario y en el que la honra y la fama de las personas era más importante que la todas las riquezas juntas.
En esta fascinante historia creada por Ramón Fernández, aparecen personajes inolvidables que no nos dejarán indiferentes, anécdotas entrañables, reflexiones sobre la vida. En definitiva un magistral retrato de una saga familiar, reconstruido con toda la fuerza vital de una prosa pujante y de una desbordante creatividad, que hacen del autor uno de los más interesantes y amenos narradores de la actualidad.
Pilar Galán García
Presentación de “El cazador del arco iris”
Autor: Ramón Fernández Palmeral

Buenas tardes, gracias a todos por venir, gracias Carlos por tus palabras y a Pilar Galán por tu magnífica disección de mi libro, no es que seas una buena amiga mía sino que el que sabe, sabe.

Yo no he venido hoy a venderos libros, porque no soy vendedor de libros, he venido a contaros una historia. Lo que pasa hoy día es que los escritores nos hemos convertido en: autores, correctores, editores, promotores y distribuidores. Labor harto complicada y compleja. Carlos lo sabe muy bien.
Cuando a uno le invitan a la presentación de un libro, yo me digo y porque me tengo que leer yo la novela de otro, un libro de poesía, ensayos etc… Acaso me interesan. Yo cada mes recibo dos o tres incitaciones para asistir a las presentaciones de libros. Y me dijo yo no puedo comprar todos los libros que me ofrecen, por eso soy muy selectivo, asisto, pero compro lo que me interesa, pues lo mismo os digo no os sintáis obligados a compra mi novela, porque, repito, no soy vendedor de libros.

Lo que sucede con esto de los libros, es que hay que PRESENTARLOS por mucho que lo anuncies en las redes sociales, los libros, no interesan, salvo que te lo hayan recomendado, pasa como con el famoso “50 sombras de Grey”, porque es erótico (en el límite de los pornográfico) lo que ha funcionado es el boca a boca o boca a oreja. Lo que los escritores como los pintores hemos de sacar nuestra mercancía a la calle, montar el puesto para que vean nuestra mercancía. Lo mismo hacen los diseñadores cuando hace los desfiles de roa en las pasarelas.

Hoy estoy aquí como escritor y no como pintor, esto de tener doble nacionalidad en las artes, despista a muchas personas, que pueden pensar que no se pueden ser dos cosas a la vez, pero como ya escribiera un hermano mío sobre mí, dijo que yo era un hombre del renacimiento, de los que los mismo eran arquitectos, pintores, escultores, filósofos o escritores. Pero todo esto se soluciona con una palabra nueva “escri-pintor”, que Juan Antonio Poblador inventó para aplicar a Carlos Bermejo que como yo somos a la vez escritores y pintores. Actividades múltiples que no debe de asombrarnos porque no somos los únicos ni los primeros, por hay muchos que escriben, pintan o son poetas. Cuando hago una exposición la gente me pregunta ¿Pero yo creía que tú no eres escritor y poeta? Y cuando presento un libro me dicen ¿Pero yo te hacía más como pintor?

Para diferenciar mis actividades artísticas yo uso dos nombres en mis blog y en mis actividades, el Ramón Fernández Palmeral como escritor y poesía, y Ramón Palmeral como pintor. El “Palmeral” es mi seudónimo que me pusieron hace año unos poetas, cuando yo dirigía una revista que se llama precisamente PALMERAL, en el año 2003.

Yo quiero contaros una historia particular y singular de una familia humilde como tantas otras de la España rural y atrasada de los años 20, que pasaron y sufrieron la guerra de África, por la República, sufrieron la guerra civil, la dura posguerra, el franquismo, los maquis. Lo mismo pasó en otras regiones de España. Por eso me voy a valer de unas diapositivas para que veáis los escenarios donde transcurre esta historia.

Lo importante en las historias, no son las historias en sí, sino cómo se cuentan, el punto de vista a través del arte de escribir, usando todas los recursos, estrategias y demás tretas que tiene el difícil y complejo arte del relatar y del novelar para embaucar al lector, pero cuidado el lector no es tonto, y lo que no podemos es encontrarnos con un lector incrédulo de lo que le contamos. Sin embargo, en esta obra narrativa “El cazador del arco iris”, no existe problema de verosimilitud porque es una obra narrativa autobiográfica: la de mi padre que dejó escrita en unos folios y que yo he novelado. Pero en lo sucesivo me referiré a mi padre como el narrador de la novela, que es quien cuenta lo que pasa en primera persona, el narrador es el cazador el arco iris, el cazador de sueño, el cazador de lo imposible.
Para ello me he valido del artificio literario de resucitarlo y de darle voz propia. Porque el narrador es un espíritu que ha despertado después estar nueve años muerto, aparece en la aldea de su nacimiento y nos va contando lo que recuerda y, a veces hasta lo que sueña. Pero también aparecen otros narradores que complementan la información.

En unos cursos que yo recibí de escritura creativa nos dijeron que salvo que sea una biografía, el novelista y el narrador no deberían ser la misma persona. Por eso he creado a Ramoberto que en la novela es el hijo del narrador, o sea, el narratorio, el que recibe la información o el mensaje de lo que cuenta el narrador. Por eso yo Ramón Fernández Palmeral, me distancio de ellos. Vosotros soy conocedores de esta traquiñuela literaria, pero imaginaros que la novela la lee uno de Madrid o de la Argentina, no me podrá relacionar a mí con Ramoberto, porque se perdería parte de la intriga. Porque no lo sale, lo sabéis vosotros nada más.

Entrando ya en materia, directamente al tema que nos ocupa hoy, que es la presenta de mi libro “EL CAZADOR DEL ARCOS IRIS”, os diré que ha sido para mí un gran placer el escribirlo, y a la vez me ha supuesto un gran esfuerzo tanto físico como espiritualmente, me costó más de DOS años escribirlo, donde he intentado usar todos los recursos narrativos posibles, para novelar la vida de mis padres en un mundo rural y es un El narrador no retrotrae a un tiempo pasado de la España de los años 20, durante la II República, Guerra Civil y dura posguerra. Desde la perspectiva actual (en la sociedad actual) uno entra, al leer este libro, en una especie de inframundo, humilde y aislado, que fue cierto, pero que nos lleva al pasado. Los que la han leído dice que es una obra que deja huella y recuerdos, que no te deja indiferfente.

Esta novela narrativa es además un libro de historia, de gastronomía, de autoayuda, porque es un ejemplo de superación en años de muchas dificultades. Dos personas que salieron de una humilde clase social de pastor y agricultores para formar una familia y darles estudios. Y es la saga de mi familia los Simontes que sobrevivían en un lugar donde todas la carencias eran posibles, puesto que no había electricidad, teléfonos, ni carreteras, agua corriente en las casas, ni aseos, ni médicos, ni curas ni autoridades, un lugar abandonado de la mano de Dios, pero, sin embargo, gracias a las costumbres y al respeto de la propiedad ajena, y vivir cristianamente y también sometidos a supersticiones, sobrevivieron dependiendo de sí mismos. Asediados por circunstancias ajenas como los maquis que actuaban como forajidos, la Republica, la guerra civil, la dictadura de la posguerra, hasta llegar a los tiempos actuales de prosperidad, democracia y paz.
En mi libro “El cazador del arco iris” las historias son reales aunque noveladas. He usado el artificio de resucitar literariamente al narrador, para darle voz en primera persona y que sea él quien nos cuente su vida. Además hay otros narradores, como es mi madre, un tío mío, y varios personajes que cuentan cosas que mi padre no sabía. El narratorio, se llamaba a la persona que va dirigida el mensaje, la que recibe el mensaje que cuenta el narrador, que es su hijo Ramoberto, una mezcla o contracción de Ramón y Alberto. En este caso el escritor, yo, hago el papel de médium, un intermediario en comunicación con los espíritus.

Para contar la historias he usado un artificio literario, poco común, la de resucitar “literariamente” al narrador como un espíritu-narrador regresado, no reencarnado, el 21 de mayo de 2013, cuenta en 90 apartados sus recuerdos con el estilo de una autobiografía. Es decir, mi padre nació en 1920 y falleció en 2004, que ha sido tanto el amor que tuve por él, que literariamente lo he dado voz, lo he traído al mundo literario para que no se olvide su nombre. Por ello, yo le he dado a él, el protagonismo de la narración, en lugar de usar la tercera persona, que es siempre más distante. La primera persona es más cercana e íntima comunicarse con el lector el mensaje. Es decir, que le hago despertar “literariamente hablando” para que nos dé testimonio de una época de España, cierta y real, porque es su biografía y la de mi familia los Simontes. Y al final guardo una sorpresa, que, evidentemente, no puedo revelar.

La primera parte de la obra transcurre en una aldea tercermundista de la España rural, en Acebumeya que es el nombre literario de la Acebuchal, una aldea que existe en Málaga, perteneciente al municipio de Cómpeta, donde nacieron mis padre Y cuando se describen los lugares ocurre que el lector también ve y vive estos lugares, son los grandes logros de la descripción o el cine que tú metes al lector o al espectador a convivir en esos lugares.

Mi padre fue en su niñez y juventud un agricultor y pastor en la Axarquía de Málaga, tenía 18 años cuando se lo llevaron a la guerra civil. ¿Tenéis hijos o nietos de 18 años? Pues imaginarios, si hoy día hay una guerra y se lo llevan, a una muerte anunciada. Fue a la guerra por el bando nacional, porque Franco entró en Málaga en febrero de 1937, y toda la administración quedó bajo el poder franquista, y si no ibas filas, ya sabías lo que te podía pasar. Además, mi padre tenía a su hermano mayor en la guerra, cuatro hermanos, eran menores. Hizo 6 años de servicio militar hasta que se acabó la II Guerra Mundial, y se fue a la guardia civil estuvo desde año 1945 hasta 1970, y después en destinos civiles.
Mis padres eran primos hermanos, y somos de la familia de los Simontes. Una familia donde hubo muchos casamientos entre ellos, como en las familias reales. Y hay tal lío de parentesco familiar que no lo sabe nadie, salvo mi padre que lo dejó escrito. Mis padres son un ejemplo de superación personal, puesto que en años muy difíciles de la historia de España llegaron a formar una familia de 5 hijos, darles estudios y hacerse de la propiedad de dos pisos, con un pequeño sueldo de Guardia Civil sin graduación. Ejemplo de trabajo, honradez, y de costumbres y enseñanzas cristianas. De personas humildes pueden salir grandes historias como por ejemplo El lazarillo de Tormes o el Buscón, y picaros.

Pertenecían a la familia de los Simontes, una familia de trabajadores descamisados de agricultores que con honra supieron sacarle fruto a la tierra y prosperidad para sus descendientes. Una familia que por ser de origen rural sus miembros se casaron entre primos, o tíos con sobrinas y como los reyes hay y lió familiar que no entiende nadie. Mi ta-tatarabuelo fallecido en 1844, y dejó cuatro huérfanos, luego estos tuvieron una media de 10 hijos, y éstos a su vez otros 10, y así se multiplicaron los Fernández y hoy día puede haber 1.000 miembros de mi familia.

PROBLEMAS DE LA NOVELA
Al escribir una novela nos encontramos con grandes problemas. Primero ¿quién busco yo para que me cuente la historia?, y ¿a quién se le cuenta? que puede ser al lector o no, es este libro no es el lector, aquí el elector es un invitado de piedra, un simple observador, porque las historias habían sido contadas a su Ramoberto. Es lo más difícil ¿Quién me cuenta a mí mi historia? Y luego empezar. En la primera frase debe haber algo que interese al lector. En El Quijote, Cervantes empieza diciendo “En un lugar de la Mancha”. En La metamorfosis de Kafka empieza que narrador se ha convertido en un gran insecto. En Betenebros de Antonio Muñoz Molina empieza “He venido a Madrid a matar a un hombre”.
Mi libro más que una novela es una obra narrativa. La narrativa es un género literario que engloba la novela y todo tipo de relatos, explicados por un narrador, que suceden a uno o más personajes que son los que realizan las acciones. Yo lo que trato es separar el escritor, (al escribidor) con el narrador, de esta forma se gana más realismo y credibilidad.

El lector de “El cazador del arco iris” tiene que hacer un esfuerzo de lectura, para la total comprensión de la obra; pero os puedo asegurar que este esfuerzo se verá recompensado al final y seguro que no deja indiferente al lector.

La literatura es arte, pero este libro en concreto está escrito con la pretensión de una obra de arte literaria, porque no es lineal como puede ser una novela corriente al uso, sino que tiene giros de redacción, va hacia adelante y vuelve hacia atrás. Mario Varga Llosa, dice que sin ser un genio de la novela, con voluntad, terquedad y trabajo que puede escribir una obra maestra, que corrobora lo que decía Flaubert, autor de Madame Bovary el haber demostrado que si no tenías un talento natural, que si no nacías genio, podías llegar a ser un buen escritor a base de perseverancia, de terquedad y de esfuerzo. Siguiendo estos consejos que se resumen en: voluntad, terquedad, trabajo y perseverancia. Y tener muchas lectura lo he intentado, si os gusta me sentiré muy satisfecho.
Hay varios narradores, como he comentado, que nos darán una segunda perfectiva, y está escrita para disfrute de los sentidos, para que huela, escuche y sienta la atmosfera, la lluvia y el color de los pámpanos de la vida. Es lo que se llama estilo impresionista. También hay unos capítulos donde habla la aldea, haya un monologo interior, sueños, realismo mágico con historias increíbles, en fin todo tipo de recursos. No he querido escribir una obra fácil sino compleja propia del “intelectualismo” de mi obra pictórica”. Si conocéis mis cuadros veríais “El cazador del arco iris” desplegado, pintado.

Esta obra sería difícil de que un editor la publicara, porque diría que es muy compleja, exigente con el lector, y que no gustará a los lectores cómodos, a pesar de que sea amena. Al publicarla en Amazon, tiene el gozo de que nadie te impone nada y sale editada como tú quieres, sin cortes ni censuras. Por otro lado, el inconveniente reside es que da mucho trabajo, porque tú tienes que ser creador, corrector, editor, promotor y distribuidor.
Yo me miro en el espejo de Carlos Bermejo que cuando publicó su novela autobiográfica “Historia de yo” en Amazon, vi en este sistema una gran oportunidad para publicar mis libros, pues con este ya tengo tres. Y he aprendido que para venderlos hay que presentarlo y llevarlos de la mano a todas partes. Mis pretensiones no es hacer dinero con mis libros, sino que me lean.

Esta es la biografía de mis padres, por ello tiene un interés humano. La localización, el escenario del libro es una aldea llamada Acebumeya en la obra narrativa que se corresponde con la aldea de La Acebuchal (Málaga), En la sierra de Almijara que fue propiedad del Conde Frigiliana don Íñigo Marinque de Lara, I Conde. La aldea donde nacieron mis padres, mis abuelos y mis bisabuelos. Es una aldea de origen morisco muy particular, donde suceden historias propias del realismo mágico en la ingenuidad de las personas humildes, sencillas e ingenuas, que les pasaban cosas rarísimas. Luego vino la guerra civil y las cosa nunca fueron como antes, fue escenario de una guerra de guerrillas entre maquis y la guardia civil, que en 1948, la mandó desalojar, y se quedó vacía hasta 1952, luego se volvió a habitar y en el año 1965 abandona hasta derrumbarse toda, un escombro como su hubiera recibido una bomba atómica, luego en 2003 empezó a reconstruirse por los hijos de los antiguos propietarios y hoy día en un lugar de turismo rural con restaurante y piscinas.

Los tiempos del libro son tres:
1ª El tiempo presente de 2013, que es cuando el espíritu aparece en Acebumeya el lugar de nacimiento del narrador.
2ª Desde 2013, recuerda el narrador una semana de junio de 1995, que pasó en un cortijo del Mayarín en Málaga.
3º El tiempo narrativo de la obra, desde 1920 a 2013.

Las historias se enlazan de forma que no aburra al lector, siempre con anécdotas curiosas e increíbles. Los acebumeyos eran dueños de un secreto que no puedo revelar, porque me cargo el libro, relacionado en el arco iris sobre Cerro Lucero, por eso cazador del arco iris, usado como un arco de maravillosa luz de vida y muerte.

Entre las historias las hay de todo tipo: luctuosas, fuertes y graciosas, como aquel sargento que se iba de fulanas, y una vez le dijo a su mujer que le cosiera un roto en el bolsillo del pantalón, porque por ahí se le escapaba le dinero, y la mujer le cosió la portañica, ¿Por qué´?, y le respondió la mujer porque por ahí también se te va el dinero.

Como estos libros se venden de Amazon, tanto digital como impreso, y se editan bajo demanda. Es decir, que lo imprimen cuando se lo pides. No aculan libros. Me comprado una docena de libros para venderlos aquí a precio de coste y evitaros compras en Internet. Si se agotan y alguien quiere el libro, me lo dice, me da su teléfono, yo lo pido y cuando lo tenga llamo al interesado, y lo traiga aquí a la Asociación.

Gracias a todos por vuestras asistencia a la presentación de “El cazador del arcos iris”, y que mi arco iris es ya vuestro arco iris, ya no es mío en exclusiva porque ha pasado a vuestro corazón.

Alicante 22 de diciembre 2015
Asociación de Artistas Alicantinos.
Presentación de Carlos Bermejo (escritor pintor y comentarista de arte)
En la tarde de hoy martes, veintidós de diciembre, hemos asistido en nuestro CENTRO DE ARTE, a la presentación de la nueva novela de RAMÓN FERNÁNDEZ PALMERAL, titulada “EL CAZADOR DEL ARCO IRIS”, que ha comentado por medio de una extraordinaria y extensa sinopsis, la escripintora PILAR GALÁN.
Abrió el acto de presentación, CARLOS BERMEJO, secretario de la Asociación y coordinador de talleres, que se limitó por medio de breves palabras, a dar paso a la presentadora:
“Queridos amigos y compañeros
Hoy nuestra Asociación se congratula de poderos ofrecer en vivo y en directo, el alumbramiento a la luz pública de un nuevo libro de nuestro querido y admirado compañero, RAMÓN FERNÁNDEZ PALMERAL, el escripintor e intelectual más activo de todos los que cultivan y divulga la cultura entre nosotros, del que no voy a argumentar con datos de su asombroso curriculum cultural y artistico, tal aseveración por mi parte, pues lo doy por sabido de todos vosotros.
Para presentar el alumbramiento, viene otro pilar de hecho y de nombre de los escripintores de nuestra Asociación: nuestra muy querida y no menos admirada, PILAR GALAN, que ella, como filóloga y profesora de Lengua y Literatura Castellana; escritora y poetisa; voraz lectora y correctora de textos, es quien mejor podrá desvelarnos y desenredar el misterioso nudo endogámico de la saga familiar de “los Simontes” en la que ha nacido el autor y el libro que Pilar nos presenta”.
A continuación tomó la palabra, PILAR GALÁN, prodigio del buen decir en el habla castellana de su Valladolid natal, y de mejor sintetizar las cuatrocientas cincuenta páginas de la novela que se presentaba, por medio de una sinopsis que merecía figurar en la antología de éste genero habitual de las contraportadas, que encaró a pelo montada en el lirismo de su prosa poética que nos encandilo a los que ya la conocemos y que, seguramente, fue un descubrimiento para quien le era desconocida.
Retrato a Ramón con calificaciones tales como: “Ramón es la palabra y la imagen intuitiva y genial, lanzada como un dardo certero al alma de quien se le pone a tiro. Un artista genuinamente autentico; en él no hay dobleces, ni en su persona ni en su magnífica obra, por eso nos llega tan directa al corazón. Ramón en un ser vitalista, un ser puro con sus luces y sus sombras. Por eso ha sabido crear ese estilo tan personal que le identifica plenamente y que es tan difícil de lograr para un artistas. En “El cazador del arco iris” encontramos al Palmeral autentico y genuino, con ese estilo barroco y ornamental, a la vez tan sencillo y puro. Con el empleo de metáforas surrealista, deja volar su prodigiosa pluma, que tiene ecos de Garcia Lorca, andaluz como él. A la vez espontaneo y natural, apegado a los dichos del pueblo y a veces se muestra tan filósofo y dogmático como Seneca, con ese cierto estoicismo de adaptación a la adversidad, y sin perder la calma nunca.”
Luego paso a estudiar la obra, de la que dijo que utiliza la leyenda del arco iris, por cuyas bases de luz se podía ir y regresar de los cielos. De allí ha regresado José Ramón Fernández, y es su hijo, Ramón, Ramoberto en la novela, el depositario y el narrador de su mensaje. José Ramón, despierta en su aldea de nacimiento Acebumeya, nombre ficticio, pero lugar real que pertenece a Málaga. Este recurso, ya utilizado por escritores como Juan Benet, es el lugar donde sitúa a los personajes. Tambien lo vemos en Garcia Márquez, en su novela “Cien años de soledad”. Y la saga de la familia de “los Simontes” tiene cierto paralelismo con la de “los Buendía” de Garcia Márquez.
Y este tenor Pilar, ha ido desgranando episodios de la novela, donde se mezcla episodios fantásticos, divertidos y pasionales, en un ciclo completo de una cultura y un mundo marcado por las difíciles condiciones en las que viven los personajes, entre los años de mediados del siglo XIX hasta el 2013. Todo sucede en un tiempo lejano y mágico, donde hombres y naturaleza estaba en estado puro.
Finalizó diciendo que “Ramón, ha logrado con esta novela, crear un estilo propio, envolvente, audaz, lleno de dinamismo y fuerza, que desde la primera página del libro nos seduce y a nadie deja indiferente”
Y ya tomó la palabra el autor, para de forma prolífica y por medio de la proyección de diapositivas, situar paisaje y paisanaje, etnográfica e historicistamente, en el lugar donde se desarrolla la acción, utilizando los recursos del buen narrador, que no es uno sino varios que se solapan en el tiempo y “en un mundo propio donde nada es lo que parece, ni parece lo que es”, en la que el autor nos demuestra una vez más su imaginación narrativa para convertir la realidad en ficción, adentrándose en un lugar por donde vagan sus ancestros y el mismos, pues se trata de una novela coral y autobiográfica, en la que la endogamia que se da en un pueblo aislado del mundo, donde las familias viven y procrean entre ellos, “como hacían antaño las familias reales”, señaló Ramón para justificar el cruce de los Fernández, que ha dado lugar a unos cuantos cientos de ellos y a los dobles apellido iguales, que dicho sea de paso, nuestro autor ha trastocado su segundo Fernández, en el Palmeral que él esta inmortalizado en su condición de escripintor.
Tras la presentación, Palmeral firmo y dedico númerosos ejemplares del libro, a parte de los asistentes pues no hubo para todos.
Carlos Bermejo Coordinador de Talleres de la AAA
Alicante, 22 de diciembre de 2015

LIBRO DE VENTA EN INTERNET.
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El cazador del arco iris. novela

FUNDAMENTOS:

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1.- TIPOS DE NOVELA con trama, el thriller o novela negra consiste en despertar la emoción, la tensión y el suspense, a partir de la narración de algún hecho criminal o judicial o misterioso, también puede referirse a las películas cuyo fin es un tanto abierto, inconcluso y que se prestan a distintas interpretaciones. pero el camino es siempre estar en el último «neorralismo», que es lo que prima, la actualidad, hay que ajustarse a la moda contemporánea:
Novela negra o de crímenes o policíaca.
Novela de suspense e intriga.
Novela psicológica.
Novela histórica.
Novela arqueológica (se investiga un crimen ocurrido en la antigüedad)
Novela de enigma o ingeniosos pasatiempos.
Novela de espionaje.
Novela deductiva.
Novela-río (el detective está implicado en el suceso)
Novela de ficción.
Novela realista, propia de la experiencia.

2.- Primero hay que preguntarse para qué quiero yo escribir una novela. Sincérate a solas contigo mismo. ¿Soy yo un artista de la escritura, tengo olfato de escritor, y quiero porque me da la gana? ¿Soy un taxista de las letras? Si al contestar estas preguntas las respuestas nos llenan de plena satisfacción y deseas escribir una, o empezar, la labor es dura, y podemos seguir preguntándonos: ¿Qué público quiero que me lea? ¿Quiero escribir con seriedad o algo folletinesco para distraerme ante mi ordenador como un pasatiempo? ¿Quiero escribir para que me quiera mi familia y sorprender a los amigos y vecinos o porque quiero escribir de verdad sin importarme los fracasos? ¿Qué temas prefiero: policíaco (thriller, negra), histórica, erótica, bélica, amores, psicológica, fantástica, etc. Acertar con el tema acorde con los gustos del momento supone el éxito de ventas de la novela, sobre todo para la primera novela u «ópera prima». Ten en cuenta que tu propia experiencia de la vida te dará el tema de la novela, y no te salga de ahí, no te metas en el nido de la tórtola, la tórtola conoce su simple nido mejor que nadie. Posteriormente dependerá de la firma del autor, de la capacidad publicitaria de la editorial y otros procedimientos extra literarias.
Para empezar, diré que sin ordenador no se puede escribir una novela, además, si se contrata una editorial te pedirá el CD de la obra. Nos servirá además para ir haciendo copias en papel que hay que dar a corregir, estudiar, rehacer.

3.- Antes de proseguir no quiero olvidarme de algo muy importante. La literatura artística no es nada serio, es un juego con reglas no escritas, pero un juego donde sólo ganas los mejor preparados es este arte. Otro estilo literario, muy distinto, puede ser una carta, un informe, un acta notarial, jurisprudencia, un libro de texto o un tratado de historia. Algunos escritores experimentados dicen que novelar es como cocinar: un poco de aquí, otro de allí y mucho amor. No exactamente es así, pero vale para cocinar también hay que tener intuición, orden y reglas, si no que se lo pregunten al mediático y simpático cocinero Arguiñano.
Muy importante es tener algo que decir, ganas de decir y talento para decirlo. Quien empieza con tenacidad y sin desaliento acabará siendo un escritor de novelas, puede, el trabajo no lo asegura, no lo sabemos, el éxito nunca es anónimo. Siempre se ha dicho que la práctica hace maestros, para aprender a escribir solo existe una regla: escribir y escribir. A pintar se aprende pintando. Leer es importante, pero si lees demasiado no tienes tiempo de escribir. Tiene que llegar un momento en que digas basta de lecturas. Cuando te pones a escribir el periodo de lecturas ya pasó, ahora tienes que escribir con tenacidad y mucha soledad. Mi consejo sería que si puedes te dediques a otra cosa, te dará más satisfacciones. No te sacrifiques.

4.- Es de mucho mérito empezar y acabar un relato o una novela de un tirón, pero no está al alcance de todos, cuando una novela se guarda en el cajón por años debería estar concluida, unos repasos no les viene nunca mal. Porque seguir con la trama de algo que se ha dejado años en el cajón es complicado retomarla, porque se olvidan muchos detalles y nombres de personajes. Si se guardan en el cajón sin concluir acabarán oxidadas. Lo que sí es aconsejable, es que una vez se ha dado como finalizada y editada no volver a releer jamás, porque esto provocará insatisfacciones, siempre se pudo escribir mejor.
Es mi parece que las novelas no se deben construir sobre los diálogos como las obras de teatro, esta fórmula obliga al lector a estar muy atento. Creo que lo importante es la forma de contarla, tal vez interesa más los modos, los detalles, el zoom, la poesía interna, cierto humor negro, sacar a la vista la sensibilidad del novelistas, porque toda novela es un examen, y, sobre todo sorprender, buscar lo inesperado, aquello que el lector no espera: Aquí traigo un ejemplo de lo que dijo en un relato corto mío: «El tedio de un domingo de verano».

5.- Para mí una novela es una historia principal más la suma de otras pequeñas historias o relatos anexos o interrelacionados o serie de anécdotas que le suceden a los distintos personajes. Lo ideal es ir escribiendo relatos cortos, aunque no tengan relación entre ellos, luego tan sólo tenemos que enlazarlos, unirnos en el mejor momento que, es tarea y capacidad del artista entrenado, porque no nos equivoquemos, un escritor siempre está escribiendo la misma novela, lo que sucede es que cambia el tema y las tramas. También estás la historia cruzadas. Historia A, e historia B, de la que sale la historia C, tras la inflexión o unión de las dos historias paralelas. Uno de loa mejores ejemplos en seguir el ritmo de las películas. El cine es el gran beneficiado de una buena novela, donde el le lector se convierte en espectador, que parece igual pero no es lo mismo.

6.- Hay que elegir un estilo propio de escribir, este es el marchamo que tiene la pluma del escritor, su propio estilo, y por ello hay que luchar y mantenerlo, lo que dije del olor de tu sudor, diferente a los demás. El estilo es el hombre. El ejemplo más cercano y visual lo hallamos en los pintores, ellos, muchas veces, renuncian a pintar como otros pintores famosos, y no se pueden permitir el copiar, han de investigar en su campo para crear algo nuevo. Se puede plagiar pero aplicándolo o amoldándolo al propio estilo. Plagiar no copiar, que son cuestiones distintas. El estilo es la persona, y en ello nos va el sello de ser diferentes. Un lector debe decir: voy a leer a este u otro autor porque su estilo me gusta y me satisface. Cuando Gabriel García Márquez publicó Cien años de soledad, los lectores querían más realismo mágico, en cambio, su segunda novela fue un fracaso de ventas porque escribió una totalmente diferente: El otoño del patriarca.

7.- Hay que estar al día de las actividades culturales, sobre todo de la Semana Negra de Gijón, que es la feria mundial de la novela negra y de ficción, y otras novedades literarias, es muy participativa, y necesaria para quien se precie de estar al día en este género. Y leerte cada día los sucesos de lo periódicos, aquí está escrita la realidad de la vida. García Lorca sacó Bodas de sangre de la noticia de un asesinato en Níjar (Almería).

8.- Claves de un best-seller. Los temas de los best-seller se sitúan siempre en lugares emblemáticos y reconocidos, por lo general, son temas de aventuras, de controversia religiosa, las catedrales, el Vaticano, el Santo Grial, el misterio de los libros raros, Satanás, la guerra civil española, los temas más misteriosos o tabú, y recurrentes como de piaratas, y que interesen como el crimen, sobre todo buscando la originalidad (el tema nuevo) y la controversia como «El Código da Vinci». El lector es muy ingenuo, pero a quien primero has de convencer es al editor.
Mantienen constante la intriga ¿Qué va a pasar?, y de investigación. Llenos de espías, de malos, de historias secundarias raras, con el recursos de los sobre natural o del fantasma. Consiste en buscar algo, en al aventura y el viaje, los contratiempos, muchos contratiempos. Hoy día se lleva la novela negra de investigación científica para logar descubrir al asesino por el laboratorio como las películas de Expediente X, para ello hay que saber de Criminología y sobre Detectives Privados.
El lenguaje no debe ser complejo, sino directo y frases no muy largas, evitando frases subordinadas.
Debes empezar por leerlos y a analizar algunos títulos últimos «Best-seller» como el «La catedral del mar», «Los pilares de la tierra», «Cien años de soledad», «Soldado de Salaminas», «Dime quien soy», «La mano de Fátima», «La sangre de los inocentes»…

9.-EL amor y el sexo. Y todos los libros más vendidos tienen escenas de sexos, sobre todo si se busca un público femenino, porque ellas son más sensibles y sentimentales que los hombres. Ellas dan amor a cambio de sexo, quieren que las quieran. Las escenas de amor son fundamentales. En cambio, el hombre busca sexo y no da nada a cambio.

10.-El nombre de los personajes. Es muy conveniente que el personaje se identifique por su nombre y un apellido, y cuanto más raro más nemotécnico será para recordarlo. Por Ejemplo: Eleuterio Rodríguez (nombre raro apellido común), o Rafael Goznes (nombre común y apellido raro). Esta técnica supone que el lector no se olvide de ellos en la narración. No es conveniente que el personaje se llame María, o Ana, o Eva y se acabó. El lector acabará por no saber quienes son. Al nombre y apellido deben ir acompañado, al principio de la novela de alguna característica individual: alto y cojo con bastón, calvo y con gafas de miope, morena bajita y con tacones de 20 cm. etc…, más una profesión.

FUNDAMENTOS:

AVISO: NO LEER LOS ESCRITORES SENSIBLES Y ORGULLOSOS

Toda la obra creativa es primero un proceso mental y una vocación, no un entrenamiento deportivo u ocioso, no es vender electrodomésticos, ni pintar paisajes idílicos con casitas y ciervos. En primer lugar hay que leer y leer mucho como aconseja Miguel Delibes, copiar textos (imitar a los maestros) y escribir más, y luego romper más papel del que se ha escrito, si has cometido la estupidez de imprimirlo, es una pena gastar papel y matar árboles; y claro, si escribes a ordenador jamás puedes escribir una novela ni de 200 página porque te pierdes. Algunos/as «hachas del ordenador» se creen unos listillos, se creen que todo está hecho con copiar y pegar, llevarlo todo en la memoria. Lo más terrible de este asunto artístico novelesco es creer que cualquiera puede escribir el Código da Vinci, o un Harry Potter, o ser un Mario Vargas Llosa (eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, articulistas de El País), o un Arturo Pérez Reverte envidiado y encima que te nombren académico y luego hacerse millonario, o como Almudena Grande que ya los es pero ganó en 1989 el XI premio de novela erótica en Sonrisa Vertical (Las edades de Lulú la obra fue llevada al cine por Bigas Luna al año siguiente). Por lo general la mujer toca casi siempre temas femeninos, sus personajes son heroínas, la feminización de la novela, excepto Antonio Gala que también se mete en la piel de las mujeres. Ahora tenemos el fenómeno de Javier Sierra y su novela «El ángel perdido», y ¿quién se la ha editado? el Grupo Planeta. Cuando el grupo Planeta está detrás la promoción está asegurada. Muchas novelas buenas al no estar publicada en una editorial importante dura en las librería una semana y luego el distribuidor no las repone; una segunda edición llegará demasiado tarde.
No debemos olvidar que el tema erótico, del amor y del sexo, forman parte de nuestra vida e interés, aunque sea ingenuo como mi relato corto “La mujer hinchable”, siempre debe aparecer en una novela, de aquí el boom de las novelas escritas para lectoras.
La mayoría de los noveles sobrevaloran en el golpe de suerte, el premio literario como salida del anonimato y la fama efímera de un recorte de prensa con una foto. Es premio es solo el comienzo, el compromiso para seguir escribiendo ¿Y la técnica? Dónde está tu oficio, tu técnica, ¿dónde has estudiado el arte de la literatura, quién te dio el diploma de escribidor de historias? Acaso crees que un pintor cualificado contemporáneo o un decorador o un músico nace espontáneamente, que no ha estudiado cinco años Bellas Artes en una Universidad o en un Conservatorio, pues el título de «escritor» se gana igualmente, esto es como subir al Everest. Si tienes el sentimiento de que te estoy echándote la bronca, no sigas leyéndome… (Descansa y vente al frigorífico, nadie te obliga a leerme). Hay que escribir con mucho atención y cuidado, nunca sobrevalorar al lector que no es ingenuo, por lo general está muy metido en lecturas, y sabe mucho más de lo que creemos. Escribir podría ser como una partida de ajedrez con tu contrincante invisible.

¿Quieres seguir recibiendo mi plática?. Bien, pues ni sudando la camiseta se hace uno novelista. Una de las carreras donde abundan los novelistas es Periodismo, ya que sus estudios se basan en el arte de escribir, y además, su acceso a los medios de comunicación son siempre una buena oportunidad para publicar en prensa y luego en editoriales, puesto que se van haciendo un nombre. Los periodistas suelen ganar muchos premios de relatos y de novelas, porque los editores quieren ser amigos de los periodistas para salir en prensa escrita. Lo más seguro para ser novelista y publicar sería conseguir ser lector de manuscritos en una editorial, y cuando te has fogueado en miles de manuscritos, ya tienes una visión muy global de los ingredientes de un best- seller.
Un escritor novel no puede dar el salto desde la nada a la gloria, esto es una verdad que ninguno entiende, es como trabajar en una empresa, no puedes pasar de obrero a jefe de departamento, de peón a oficial. No puedes pasar de soldado a general. Hay que empezar desde a bajo, publicando en revistillas locales, premios florales, páginas web de medio pelo, amiguetes, pedir favores, ir detrás de los editores locales, ir a recitales, asistir a aburridas presentaciones de libros de engreídos escritores que ni te saludarán, y tendrás que presentarte a los escritores con el yugo para cuello para que se vean tu cara de hambriento. Humillantes relaciones públicas, y falsas sonrisas, y mucho Ámbito Cultural. Es decir, hacer nidos, relaciones públicas, subir en la jerarquía de la pluma.

Lástima me dan estos ilusos porque se pasarán la vida escribiendo sin resultado alguno, perdiendo su juventud o madurez, o sus vacaciones, en un sueño imposible, en una ilusión quijotesca: la fama de ser un escritor reconocido, premiado y vendiendo libros en una caseta de la Feria de Madrid, Barcelona o Frankfurt o asistiendo a los congresos de Literatura. Esto sólo pasa en las películas. También puedes editar una novela si te pagas una edición, y esto, sin el marketing de una editorial importante es fracaso asegurado. Lo primero que hace un aficionado es escribir poesía, sin haber leído un soneto de Espronceda, Lope de Vega, Neruda, Aleixandre o Miguel Hernández, (porque no me hace falta), creen que un poema es inventarse una historia abstracta y luego ponerla forma de versos y acabarán en lo que yo llamo «Poesía diverticular». Otros creen que hacer versos es tomar un texto en prosa, darle al ordenador a una columna y solito se hacen versos o renglones en escalera, y ya está. ¿A quién quieres engañar con estos churros?, ¡por Dios!, pero en qué mundo te crees que estás metido, qué crees, que las Musas son tontas, que los del Comité de lecturas son imbéciles, bueno algunos sí lo son, pero esto es otro asunto cuando se trata del oficio de premiar. Si ser escritor es difícil, ser poeta, otra Gabriela Mistral, un Neruda o un García Lorca es imposible. La gente se cree que puede ser un genio por sí solo.
El 90 % de los que entran en esta página no pasan al siguiente párrafo, porque es como un obstáculo.
No quiero que caigas en mis mismos errores, 40 años escribiendo para nada.
Nadie la quiso publicarme mi primera novela. Hoy las autoedito en Amazon. El problema es la promoción. Una novela que envié en un disket de los antiguos, me la copiaron por la cara. Hay que tener mucho cuidado. con enviar originales a quienes no conoces, se pueden quedar con ella, y
sin decirte nada. Hay mucho desaprensivo en el mundo editorial y en los agentes de literarios.
Seguir con la cabezonería:
Si a pesar de esta realista introducción, y la sincera bronca de marras, con la que no engaño a nadie, tal vez es algo ácida (muchos internautas me escriben y me ponen verde por quitarles las ilusiones, sus ganas de pasar a las Enciclopedias y libros de texto) verdades incuestionables, verdades como puños, advertencias severas, y no os habéis desalentado, desanimado, no se os ha quitado la venda ni queréis despertar, os daré algunas observaciones más que consejos, aunque no me gustaría dar consejos a nadie de mi propio fracaso, o de mi propia mala experiencia en el mundo de la edición de novelas, aunque lo haré más que nada como un bien público. «Humana cosa es apiadarse de los afligidos…», así empieza el Decamerón de Boccaccio, terminado en el 1351. Si has llegado hasta este punto de hercúlea lectura, que lo dudo, te diré una verdad absoluta: para ser novelista, un narrador nato, no hace falta ser Licenciado en Filosofía y Letras, sino tener talento y fantasía narradora. Con una buena historia bajo el bajo se puede acudir a un plumífero engreído corrector de estilos, le pagas y ya la tienes lista.
Premios de novela:
Ganar un premio, ¡hay que risa! con la primera novela ni de guasa, ¡vaya!, mente primaria que tienes. Todos los premios están dados de antemano, aunque se envíen con plica. Fundamental no pidas opiniones o recomendaciones a escritores profesionales, ellos también tienen sus problemas. Lo normal de los noveles es escribir a los autores famosos haciéndole la pelota descaradamente y enviándoles relatitos a ver si hay suerte y se admiran «de lo bueno que soy», esto es bochornoso, humillante, hay que tener dignidad y ser consecuentes con uno mismo y tu destino. Si lo quieres más claro solo tienes que ver el último premio Nadal de novela 2012 concedido al multipremiado y archiconocido Álvaro Pombo. Tampoco pidas consejos de cómo hacer o deshacer un relato o una novela, cada autor ha de ser su propio profesor, censor, conciencia creadora o intuición, olfato de escritor o periodista, guionista, es decir, cada autor ha de hallar su propio camino, tener olfato, su propia técnica, ha de ser original como original es su personalidad: un ser único e inimitable. Por este camino, puede, quizás, sin esperanza y con demasiada fortuna, que alguna vez escribas algo digno y no un folletín rosa de kiosco en papel reciclado. La flauta dulce no se toca por casualidad. Aunque el burro toque la flauta siempre será un burro y no un director de orquesta ni un director de cien como David Lean. La suerte no existe, el campo está lleno de puertas, pero para el novel todas están cerradas.
Me gustaría centrar este breve trabajo en la cuestión creativa más que en cómo publicar «gratis» que esto es otra cuestión imposible tanto como que un autor novel entre en el reino de los cielo editoriales, evidentemente, o consiga un agente literario, todavía más peliaguda tema, ellos no son ojeadores, sino empresarios. Ya lo he dicho en otras ocasione una editorial es una empresa no los descubridores de talentos ni las hermanitas de la caridad para las jóvenes promesas. Una vez oí decir «pues si no me publican ellos van a perder a un talento, la humanidad perderá un talento», este lloriqueo interior les da igual, tanto a las editoriales como a las Instituciones.
Te haré propuestas de una forma práctica y directa, una síntesis, con esquemas, sin que sea un aburrido ensayo sobre novelística o teoría de la novela o de cómo echar tu basura sobre Cervantes, sino que iré directo hacia la técnica del arte de escribir relatos y novelas (no narrativa que es otro asunto), fin primordial de este trabajo.
Entraré solamente en la técnica de escribir novelas o relatos de calidad literaria, no de cómo escribir correctamente que es asignatura de Gramática, o cómo ganar un premio literario, que es cuestión de relaciones y amiguismo, no, nada de esto, sino de los atajos o sistemas que usan los escritores para llegar de la oreja de los lectores, y llevarlos a tu terreno, es decir, crear adictos a tu estilo personal de escribir y pensar, vivir y soñar. Soñemos juntos, y el escritor pone un anuncio con cada libro: «Busco a lectores para soñar juntos», «lectores cómplices que quieran dejarse llevar o engañar por mis historias inventadas».
Si puedes encontrar otra diversión y ocio que no sea la escritura, no dudes en dejar la inútil escritura productiva. Un servidor de ustedes, como ya he dicho, ha escrito unas veinte novelas y unos doscientos relatos, ninguno de ellos vale un duro para las editoriales. Estoy convencido que un premio es la única forma de salir del fango anónimo.

AVISO: NO LEER LOS ESCRITORES SENSIBLES Y ORGULLOSOS

MÁXIMAS DE LA ESCRITURA CREATIVA

1).- Está prohibido aburrir al lector.

 

2).- Hay que ganarse el respeto del lector por lo bien que escribes.

 

3).- El primer párrafo de una novela o de un relato debe interesar al lector, lo que se llama enganchar al lector como si lo cogieras con un anzuelo. Una vez que es tuyo, ya le puedes contar tu historia.

 

4).-El lector ha de enamorarse de tus personajes y de los que les pasa.

 

5).-El autor (el escribidor o creador) no es el narrador o narradores, por ello, el narrador queda de jugador líbero que puede hacer y decir lo que le parece, sin que haya que culpabilizar al autor. Esta cuestión la entiende perfectamente el lector.

 

6).- Hay que escribir de lo que uno conocer o que sea aleatorio al mundo de tu oficio o experiencias personales, bien amorosas o de la viuda misma.

 

7).-Por lo general el alter egos de los narradores es el autor que está detrás, y casi no se puede evitar. Asunto que debemos tener en cuenta.

 

8).-El autor es el médium entre el narrador y el lector, lo mejor es que no se le vea, que quede invisible, aunque se escriba en primer persona, en segunda o incluso en la forma omnisciente del autor en tercera persona.

 

9).-En toda novele debe existir la intriga y el argumento o la fórmula de mostrar al lector al culpable de un delito, pero ocultárselo a los demás personajes de la novela. Así se crea un ambiente de si los personajes serán capaces de descubrir al culpable. Es el truco de la puerta cerrada o de la caja cerrada, qué es lo que contiene: un misterio. Porque el misterio es intriga. Otra cuestión es la narrativa, de la que aquí no hablo.

 

10). Juan Benet decía, refiriéndose al lector: “Te contaré sólo lo que te conviene saber de la parte que a mí me conviene contar”. Porque es conveniente no contarlo todo, para despertar la imaginación y el interés de lector.

11).- Al lector no hay que darle sermones, sino sugerencias, indecisiones, pistar, para que el lector entre en la zona de bastidores de la novela. Además hay que meterlo en lugares extraños, peligrosos, en campos de minas y confusos, para que se sienta incómodo.

 

12).- Toda novela debe tener momentos de tensión y relajación. La tensión es el conflicto, los disparos, las persecuciones, las peleas, los gritos. La relajación es todo lo contrario. Tranquilidad, viaje, sexo, diálogo tranquilo. Esto debe ser repartido como en una montaña rusa o gráfica. Puntos altos o cumbres, o fondos; o sea de forma ondulante como la olas de sube y baja. Una excesiva tensión sin relajación el lector sale agotado.

 

13).- El héroe perfecto no existe, debe tener sus virtudes y su defecto, y siempre algo –un pequeño delito que ocultar–. Para que no se nos convierte en superhombre. A la heroína le debe pasar lo mismo. Porque nadie somos perfectos.

 

14).- Escribir bonito, no es escribir bien, sino pedante, y la pedantería hay que dejarla para la poesía, u ofrecerla dosificada, en el momento adecuado, y sin abusar. Escribir bien es expresarse de forma comprensible, con exactitud y profundidad.

 

15).- Todo lector en un “voyerista”, le gusta humear y ver sin ser visto, por ello la lectura de las escenas de sexo, deben tratarse con cierta frecuencia y sin raya ni en lo ordinario ni en lo pornográfico. Qué pasa en la alcoba. Esta es una cuestión donde se debe ser muy cuidadoso, y reescribirlas varias veces, para que queden perfectas y creíbles. Uno no debe preocuparse de decir “qué pensará el lector de mí”. Sino qué pensará el lector del narrador.

 

16). El lector se convierte en nuestro cómplice, y conviene de que los trucos literarios son convenciones ya estipuladas, no firmadas, en cuanto se compra un tipo determinado de tema de novela. Si compra una novela futurista ya sabe que el futuro es solo eso una ficción. Y si es una fábula, ya sabe que los animales no hablan, pero el lector lo aceptara.

 

17) Por ello, el autor debe crear leyes físicas y normas para que el lector se convenza de lo que se le va a contar es cierto. Es como parque jurásico, científicamente no es posible clonar a un dinosaurio de la sangre de un mosquito atrapado en un trozo de ámbar. Pero el autor lo monta tan bien que nos lo creemos como posible. O en La metamorfosis de Kafka, un hombre no se puede o convertirse en un gran insecto. Las alfombras mágicas no vuelan pero el lector se lo tiene que creer, porque es una convención. Sin embargo, nos lo creemos, pues así será con la historias que nosotros creamos.

 

18).- Mario Vargas Llosa dice que es lícito que el autor use todas la argucias, artimañas, estrategias y técnicas literarias, para que le lector se crea todo lo que le vamos a contar. Porque no importan los métodos sino los resultados.

 

19).- Flaubert decir que sin ser un genio, con perseverancia, tenacidad y trabajo, se puede escribir una gran novelas (Flaubert tardó 5 años en escribir Madame Bovary).

 

20).- Lo autores no son ni buenos ni malos, sino que son de los que saben contar, exponer y presentar, de una forma eficaz su novela. Conociendo un amplio vocabulario y usando las palabras justas y precisas. Cada sentimiento tiene su palabra justa, lo difícil es encontrarla. Esto se aprende, como se puede aprender a pintar.

 

21).- En un novela cabe de todo, lo que hace falta es saber dosificarlo para no cansar, ni aburrir. Aquí actúa el talento y la intuición novelística de cada cual.

 

22).- No debemos tener temor a equivocarnos. Esta los mejores novelistas se equivocaron, lo que sucede es que ellos tienen correctores, asesores y editores que lo vigilan y controlan. En cambio los noveles hemos de sufrir, inevitablemente, el clavario de los errores. Por ello, todo trabajo debe ser dado a leer a otra persona. Lo importante, lo que se valora es la creación, no los errores gramaticales.

 

23).- Uno de las mejores fuentes de información son las páginas de sucesos de los periódicos con de Internet, porque la realidad siempre supera a la ficción.

 

24).-Las novelas corales o polifónicas son complejas. Lo más efectivo es separarlas por capítulos. Luego las vidas separadas se pueden unir la final.

 

25).- Todo escritor de novelas debe ser buen lector de novelas buenas y malas. De esta forma adquirirá la costumbre de la autocrítica de sus propios escritos, de esta forma

Sabrá distinguir si lo que escribe es bueno o malo. Escribir y leer son dos actividades complementarias.

 

26).-El escritor debe llevar un diario de sus actividades. Llevar consigo un bloc de notas pequeño para anotar las observaciones que pueden ser interesantes o merecedoras de ser estudiadas. Porque las calles, las plazas, los cafés y las tiendas son los mejores lugares de inspiración o para hacer retratos para los personajes.

 

27).- Tenemos muchos libros por leer y muchos libros por escribir. Pero hay que empezar ¡ya! y ahora.

MÁXIMAS DE LA ESCRITURA CREATIVA

INTRODUCCIÓN

Este opúsculo empezó en un taller de escritura creativa, y por la acumulación de materiales y experiencias en las ediciones digitales, Internet, e impresa en Amazon, quiero mostraros las posibilidades que existen en la escritura creativa (arte literario). En principio no te creas que, después de leer esto, vas a ser un novelista famoso que gana premios, que te edita Planeta o puedas ganar dinero con ellas. El fin de este libro aprenderás a jugar con las palabras, la técnica de la novela y el relato para aumentar tu capacidad imaginativa y tus recursos, conocer cuáles son los beneficios de la escritura y el placer que ello supone, perder el miedo a la hoja en blanco, y disfrutar escribiendo, luego tendrás confianza en escribir relatos más largo, e incluso novelas más complejas. No todo, es técnica, pero ésta ayuda mucho. Con trabajo, tenacidad y perseverancia de años se puede escribir bunas novelas.

 

Un amigo me propuso que le enseñara algunos trucos para escribir novelas y relatos, lo cual me molestó en cierta manera, y le comenté sin pensármelo, ¡joder, coño! un escritor que pretenda ser profesional de la novela o del relato, como profesional lo es un médico, un ingeniero o un técnico en informática, no puede usar trucos o  fullerías en su oficio. Esto de escribir es un oficio serio con el que todos se atreven, sin saber que a la vez es arte en constante proceso. No somos bufones. No es cuestión de magia o malabarismo de palabras, juegos nada más (las palabras no son sílabas sino semántica, emociones, ideas), como si cualquier hombre o mujer, que haya fracasado en su profesión y necesitando salir del paro profesional busque en el relato o la novela dar el golpe de suerte. Estos conceptos sí que le jodieron mucho, se sentía un poco humillado y descolocado. «Bueno, pues me dedicaré al ajedrez, a cantar o a los videojuegos…» -respondió con cierto desprecio-. Luego pensé para mí, y, tú quieres ser novelista, vete a la mierda ¡hombre! En este mundo hay que estar siempre a prueba de balas.  Hay que respetar mucho al lector, que es sabio y será tu último juez.

 

En periodo vacacional aumentan los nuevos gnomos que pretenden ser novelistas y recaen por aquí. Esto de aprender a escribir novelas o relatos en un mes con la intención de ganar un premio o que sea un «bestseller» es un engañabobos, esto no es así, no es suficiente apuntarse a un taller de escritura creativa o por Internet,  y ya salgo escritor en un mes, no, no nos engañemos, todos pueden escribir y es un propósito loable que lo hagan  como ejercicio de libertad y creación individual; sin embargo, y aquí está el peral del vecino, que no piense el joven vaguete o paquete, estudiantes fracasados, los que se aburren en el paro o en vacaciones u horas libres, el jubilado ocioso, la ama de casa menopáusica o el solterón/a aburrido/a que se puede escribir un best-seller, recibir un premio y luego te paguen millones por derechos cinematográficos como con «Historias del Kronen»,  «El maestro de esgrima» o simplemente «El Señor de los anillos»… El golpe de suerte en Literatura no existe, nunca nos sale al paso como un conejo literario despistado al alcance de nuestros cartuchos de tinta.  Siento mucho desengañar, desanimar, bajar la moral a  ilusos y a quienes creen que la escritura es un truco, conocer unas mínimas reglas, usar el ingenio (porque yo soy el mejor) enredar una historia, practicar un poco y ya está, para que el mundo me lea y no se pierdan a un genio.  Las reglas para escribir son estúpidas, lo dijo un Premio Nobel  de Literatura Sinclair Lewis. Todo resultado no se reduce simplemente al trabajo, lo siento, esto de escribir es un oficio de largo aprendizaje, de largas horas perdidas en el oceánico mar de la desilusión. El relato y la novela entran dentro de la Literatura artística, por ello, es un oficio de artistas. Pero si estás empezando, lo mejor es que abandones ya, ahora mismo,  gasta tu juventud con los amigos/as, estudiando un idioma, viajando, o con clases de guitarra, o simplemente leer,  en tu trabajo o en la cotidiana realidad del día a día y no en sueños e ilusiones como la de vivir de la escritura para dejar tu agobiante trabajo. Lo que sucede es que a los espíritus creadores no les gusta leer, sino crear, escribir,  porque son activos y emprendedores.

 

Cuando uno apunta demasiado alto, y no se consigue ese deseo, esa meta: objetivo, te cargas de infelicidad y frustración. Uno tiene que aspirar a lo que puede conseguir, hay que estar en la realidad y no en la irrealidad de los sueños quijotescos.  Para conseguir un sueño primero ha de existir un deseo irrefrenable, si este deseo, primigenio, no existe nada se puede emprender.  Yo no puedo ser Mario Vargas Llosa, García Márquez, Javier Sierra Albert, Arturo Pérez Reverte, Javier Cercas Mena,  Javier Marías, Carlos Ruiz Zafón, Antonio Gala, Lorenzo Silva… y desde luego que me gustaría ser como ellos y vender libros en las ferias, pero como no es posible lo he aceptado definitivamente y ya no escribo. Porque lo peor de todo es avanzar uno en la edad y creerse uno lo que no es. Otros aficionados principiantes que no saben ni lo que escriben, pretenden que yo les lea sus trabajos para ver si yo les puedo descubrir algún rasgo de genialidad. Serán gilipollas, sí tú mismo no sabes juzgar tu propia obra, como pretendes que otros encuentren signos de maestría en ellas. No hay genios ocultos a partir de los 15 años, los genios florecen solos desde pequeñitos saben ganar premios y buscárselas. El escritor es como el pintor, trabaja y encuentra, busca y desecha, muestra y asombra, y no espera reconocimientos sino provocar, ser testigo y asombrar a los demás. La escritura evoluciona como los cuadros de arte contemporáneo, no se puede escribir  igual que Cervantes, porque ya Miguel de Cervantes en su tiempo era vanguardista. Hay que ser vanguardista en cada momento histórico en que vivimos.   Por ejemplo hay que empezar una novela con pegamento y elementos sádicos y mórbidos. Un caso práctico: «Cuando la policía entró en la habitación vio a un hombre muerto sobre la cama que tenía metido en el culo un maja de madera…» A partir de aquí te enrollas porque el lector es tuyo, ya has conseguido -a través de su mente mórbida- capturar su atención. Tienes que jugar con la mente el lector, con su mundo sicótico, patológico, psiquiátrico, y sus miedos. Otro caso práctico «De repente apareció en Nueva York descalza, en bragas, sin dinero, sin móvil, sin pasaporte y en la mano derecha  unas llaves ensangrentadas…» Te invito a que sigas este relato, si no puedes seguirlo deja definitivamente la novela de intriga, careces de imaginación y fantasía.

Los superventas son una mezcla de novela histórica más policíaca de intriga, de costumbres, de misterios, algunos muertos, y con gran velocidad y fuerza narrativa (diálogos y frases cortas), es el caso de Carlos Ruiz Zafón con La sombra del viento, El prisionero del cielo, El juego del Ángel, La trilogía de la niebla…, o la pornografía sadomasoquista de Las sombras de Grey y que ha ganado todos los premios, sin olvidarnos además, que está respaldado por la Editorial Planeta, la más importante editorial de España e Hispanoamérica, con un poder de difusión garantizado en televisión y en periódicos como El País, El Mundo, ABC. Y si encima sitúas la acción de  la novela en Cataluña, con un poco de guerra civil y tortura franquista, el  éxito está asegurado. Un buen marketing hace de una novela que sea vendible, pero no la mejora. La Coca-Cola vende un refresco, ¡increíble MENTIRA, vende a un país, a los Estados Unidos de Norteamérica y el sueño americano, otra mentira.

 

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Los libros de texto de Literatura ilusionan a los jóvenes a ser escritores y poetas de fama mundial, el deseo de ser querido e importante (yo quise ser Arthur Rimbau, poeta simbolista francés auténtico arquetipo del enfant terrible y genio natural), pero no les enseñan nada práctico, cuando en realidad todos estos autores biografiados son fracasados de la vida académica y laboral. La escritura puede ser dañina, debe tomarse como un ocio, como un entretenimiento, jamás como un oficio. Solamente el 5 % de los que tienen sueños de escritores consiguen publicar a duras penas, y solo el 1 % consigue vivir de ello o ser famoso como Saramago,  Vargas Llosa, García Márquez, Almudena Grande… (Prohibido pensar que algún día podrás ser como ellos).  El 99’99 % de las primeras novelas se las tiene que pagar el autor. Una cosa es ser escritor y otra distinta novelista, o poeta. Escritores somos todos, novelistas muy pocos. Aunque cada uno llevemos a un novelista dentro, con 20 novelas inédita en el cajón.

Cada día alguien ilusionado con ser novelista entra en esta página (tú no eres el primero, o  la primera) otra cosa quiere decir que lo lean todo como una medicina amarga,  lo cual significa que cada día hay  más gente que se incorpora a esto de escribir una novela, algunos me agradecen que les abra los ojos, otros me insultan desde el anónimo de su correos electrónicos y me llaman fracasado, otros se enfadan porque se reconocen como los nuevos gnomos escritores o les desilusiono  o quito las ganas de escribir, como si yo fuera el culpable de la realidad editorial. Otros me dicen que debo quitar esta página de Internet porque desaliento a las jóvenes promesas, otros me hacen la pelota, empiezan suaves con elogios y en el siguiente correo me ponen verde o me cuentan su vida literaria, como si a mí me importara la vida privada de un desconocido/a, y otros me culpan de sus fracasos literarios.  Otros me dicen que quieren escribir una novela para ellos mismos, sin publicarla, pues adelante ¿para qué me preguntas?  La gente es así, al principio se agarran a un clavo ardiendo, pero luego cuando despuntan si te he visto no me acuerdo. Nadie está obligado a leerse este tocho, este «meaperros». Mi intención es simplemente samaritana, la de abrir los ojos a los que me siguen en edad, ya tengo 62 tacos, 20 novelas inéditas, cientos de relatos y unos 200 recibos de correo de haber enviado por triplicado originales a las editoriales y a Agentes Literarios.

Eres promesa en la literatura cuando eres joven y tienes la cabeza llena de grillos, pero no te publican; y cuando tienes más de 60, ya no eres promesa y ya no merece la pena invertir en ti, y no te publicarán. Porque además tienes la cabeza llena de desengaños y codazos, zancadillas y, encima, ya es tarde,  se te pasó el arroz.

Lo que puede uno es escribir su propia biografía con sinceridad y una pizca de humor como un regalo a tu dos o tres únicos lectores potenciales: tus hijos,  que tampoco llegarán a leerte. En fin que a dos páginas diarias tendrás 730 páginas en un año. Y habrás tenido la cabeza ocupada en el pasado y no en la cotidiana realidad.

 

 

 

Publicar:

¡Ah publicar!, este es el dilema, la pared a subir sin cuerda de seguridad.  La única posibilidad que tiene el autor novel de publicar  sin pagarse la edición es contactar con un Agente Literario, enviarle la novela (nunca mandes un manuscrito a locas, contacta primero con ellos para ver si les interesan tus propuestas. Tienes que registrarla, pero esto son rollos que tienes que saber ¡coño!). Si aceptan,  la leerá uno de sus lectores contratados o voluntarios, o lacayos que se han leído miles de novelas, si superas este primer filtro (hay que esperar, ellos reciben cientos de novelas) la enviarán a un editor que ellos creer afín al estilo de la novela (harán un contrato) . Estos son cosas que caen de cajón.  Los editores confían en los Agente Literarios más que en los autores, porque estos se juegan sus comisiones, y, la confianza del editor  para que este vaya a tiro seguro.  Es mucho el dinero que hay detrás como para hacer disparos de pruebas.  Te recomiendo visites la web de ESCRITORES.   Los jóvenes editores hacen un Máster en Edición, y están muy preparados, no le puedes colar basura.

Los editores apuestan por escritores  famosos, que le saquen de apuros económico, que son -los famosos- los verdaderos precursores para amortizar la inversión.  ¿Cómo llegaron a esa fama?, yo no lo sé.  He visto en los stand de ferias de libros, a famosos firmando libros sin parar, con un público que solo buscan la firma en el libro que le acaban de comprar y no leerán. Y también he visto jóvenes noveles en los estand con buenas novelas sin un solo cliente y caras de frustración. ¿Qué buscan los lectores fama o calidad?

Si no puedes publicar abre un blog y date a conocer, la competencia es muy dura. Empieza a publicar en Amazon, que es gratis, u otros portales de ediciones gratuitas de libros impresos y digitales.

La mayoría de novelas publicadas en España son traducciones. Compran los derechos de novelas ya rentables.

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